Semana 13

 Sabiduría.

Ya escribí sobre el atributo del conocimiento y, aunque se parecen y están realcionadas, la sabiduría no es lo mismo. Pero ¿en qué se distinguen?

El conocimiento es la acción de conocer, con memorizar datos, hechos e información es suficiente. Pero, la sabiduría  se define como el estado de ser sabio, que significa, tener el poder del discernimiento y juzgar adecuadamente lo que es verdadero o correcto. La sabiduría se obtiene esencialmente de de las experiencias y se adquiere con el tiempo.

La principal diferencia entre las dos es que la sabiduría implica una buena dosis de perspectiva y la capacidad de hacer juicios sólidos sobre un tema mientras que el conocimiento es simplemente saber. Cualquier persona puede llegar a ser conocedor de un tema leyendo, investigando, y memorizando hechos. Es la sabiduría, sin embargo, que requiere una detallada comprensión y la capacidad de determinar qué hechos son relevantes y cuales no en cada situación. Esencialmente la sabiduría toma conocimiento y lo aplica con discernimiento, análisis y estrategia basado en la experiencia, la evaluación y las lecciones aprendidas.

Ahora bien, la sabiduría que nos acerca a ser más como el Salvador y el Padre Celestial, viene de la mano del Espíritu Santo. Como dice Pablo: "[El] hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente" (1 Corintios 2:14). Además añade: "hablamos, no con palabras enseñadas por humana sabiduría, sino con las enseñadas por el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual" (vers. 13).

Salomón escribió: "El principio de la sabiduría es el temor de Jehová"; y Nefi enseñó: "Pero bueno es ser [sabio], si hacen caso de los consejos de Dios". 

El conocimiento debe aplicarse, pulirse, nutrirse de experiencias, y cuando a todo eso se le añade la obediencia a Dios y Sus mandamientos, el resultado inevitable es la sabiduría.

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